Hola, John:
¿Qué pasa? ¡Ay sí, eso es, corrupción! Pero por supuesto tú ya sabías esto. De hecho, ahora que lo pienso, no me sorprendería nada si supieras mucho sobre del tema. No, no te estoy acusando de algo -no todavía a menos- pero me parece un poco raro que algunas de sus compinches acaban de mandar a la cárcel por soborno y extorsión, pero mantienes estupefacto -¡estupefacto!- que hay corrupción en el gran estado de Nueva Jersey. Bueno, buen suerte con esto excuso en noviembre.
Todo el mundo sabe Nueva Jersey está más chueco como un billete de once dólares, pero esas cosas nuevas son bastante impresionantes aun según los estándares del estado jardín. El jueves, algunos políticos y rabinos han sido detenido por, entre otros delitos, el trafico de órganos humanos. ¡El trafico de órganos humanos! Lo siento abuelita, pero no puedes tener un nuevo riñón porque señor alcalde y señor rabí tienen agarrado del mercado negro, y pues, mientras estamos dentro del tema, y como no tienes mucho más tiempo con nosotros, quizás querrías vender el corazón? Yo conozco un chavo que puede darte un buen precio por lo.
¡Qué empleados de la comunidad!
Seré franca, John, no me gustas. Creo que eres gobernador terrible que has hecho absolutamente nada por cuatro años. Pero hazme esto pequito favor: meta los demás de vagos a la jaula.
Gracias tío,
Una vecina cabreada
P.S. Abandona la campaña. Créeme, no vas a ganar.
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